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LO QUE APRENDÍ DEL DOLOR
CÁTEDRA EMPRESA Y PENSAMIENTO

Antonio Vázquez Vega

Me voy a permitir la licencia de compartir un sentimiento personal y es que he tenido una semana, sencillamente, de espanto con varios problemas serios y complicados en todos los órdenes de la vida. Tanto que he llegado a pensar que hay un momento en que los problemas se atraen unos a otros hasta formar una tormenta perfecta.
Y os reconozco que en la mitad de la gestión de todos ellos, me he visto sufriendo. Pero también he pensado en tantos que habrán tenido una semana parecida o aún peor.
Eso me da pie a hablar de una condición imprescindible para el liderazgo: me refiero al sufrimiento. Un concepto que no tiene demasiado prestigio en nuestra sociedad donde parece que solo podemos admirar a los que obtienen éxito y son unos triunfadores.
Y sin embargo el sufrimiento está en la base de la mayoría de nuestros progresos, aunque solo sea porque de las pocas cosas que tengo claras es que en mi vida habrá muchos momentos de dolor. No conozco a nadie que no los tenga: todos vamos cargando nuestra propia mochila. Te basta mirar a tú alrededor para ver que no solo ocurre en tu vida: observa la vida de tus personas más cercanas y verás que todos la llevan, a veces tan pesada que nosotros no podríamos.
Esta semana ha caído en mis manos un libro que se llama “Lo que aprendí del dolor”. Esta escrito por un español que trabajaba en Londres con bastante éxito y al que a los 28 años le diagnostican una espondilitis anquilosante, una enfermedad reumatológica crónica y muy dolorosa que endurece paulatinamente las articulaciones hasta que te paraliza por completo.
Han pasado 6 años desde entonces, la enfermedad no ha parado, pero Jacobo Parages, así se llama su autor, tampoco se ha parado y durante ese tiempo ha sido el primer hombre con esa enfermedad que ha cruzado a nado el estrecho de Gibraltar, y la distancia que separa las islas de Mallorca y Menorca (40 km). Pero por si fuera poco ha dado la vuelta al mundo con una mochila al hombro.
Nos gustan las historias de superación. Nos emocionan esas personas que miran a la vida de frente y saben dialogar con ella. Pero nos parecen tan lejanas
Pero Jacobo se nos hace cercano. Universitario, 28 años, una persona normal… a la que en un día el cambian la vida con un diagnóstico.
He devorado sus páginas buscando la receta mágica que le ha hecho convertirse en un superhombre. Pero me he encontrado con lo de siempre, con lo mismo que tú aplicas cada día para superar tus pequeñas dificultades: aprender como dice el citado a C.S. Lewis que “esas dificultades son las que preparan a los hombre para destinos extraordinarios”.
Todos tenemos un destino extraordinario que aún no conocemos. Y cuando ese destino, llegue como él repite una y otra veces, entenderás que todos esos sufrimientos encuentran su sentido, han sido la escuela donde has forjado el alma.
La clave no es tener un dolor, un problema, todos los tenemos, sino la actitud con la que nos enfrentamos a él.
Jacobo supo aceptarlo, asumirlo sin engañarse, si pasarse el día pensando que las cosas cambiarían porque sabía que no tenía cura. Lo asumió y jamás se permitió convertirlo en una excusa para no cumplir una sola de sus obligaciones (cuantas veces, nuestros cansancios, nuestros problemas son nuestra excusa para permitirnos nuestras compensaciones o debilidades)
Jacobo aprendió del dolor que este le podía llevar una mejora personal que ni había imaginado: a ser más paciente, más perseverante y más tolerante, cualidades que le han hecho un verdadero líder
Y por encima de todo, desde un principio decidió que el dolor no marcara su futuro. No permitió que el dolor se apoderara de él. Al contrario, lo convirtió en el motor de una vida a la que cada vez miraba con más alegría.
Comienza una semana en la que no tenemos ni idea de las cosas que nos van a pasar. A veces parece que los planes que nos hemos hecho nunca se cumple. Pero lo que sí sabemos es que van a pasar cosas, grande o pequeñas que nos van a afectar.
El problema no es lo que ocurra, sino la forma en que yo me enfrento a él. En palabras de Víctor Frank. “La historia nos brindó la oportunidad de conocer al hombre quizá mejor que ninguna otra generación ¿Quién es, en realidad, el hombre? Es el ser que siempre decide lo que es. Es el ser que inventó la cámara de gas, pero también es el ser que entró en ella con paso firme y musitando una oración”.

Autor: Antonio Vázquez Vega / Autor

Etiquetas: #PERSONA,#HUMANISMO, #CAPITAL HUMANO,#CRECER PARA ADENTRO

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